miércoles, 3 de abril de 2013

Elementos para la Renovación de la Normal como Escuela de Calidad

 

Al estudiar el Documento "Vayan y Enseñen" de la CELAM (Conferencia del Episcopado LatinoAmericano) 2011, encontré una serie de conceptos muy importantes para la Renovación de la Normal y su camino hacia la calidad educativa como Escuela Católica. De modo que si los tomamos en cuenta será un camino seguro para mejorar de modo significativo.
4. La propuesta fundamental de la educación católica es formar para humanizar, liberar y construir sociedades y mundos nuevos.
5. La meta es favorecer un proceso de formación integral y permanente sobre las bases de una antropología cristiana a encuentro con Jesucristo vivo para la construcción de una sociedad justa, fraterna y solidaria, desde la perspectiva del Evangelio.
6. Es parte fundamental de la educación formar para la vida en todas sus manifestaciones, especialmente la del ser humano. Para ello es preciso una nueva epistemología iluminada por la ética y el respeto a la persona que aborde la ciencia y los diversos saberes desde la multidisciplinariedad (Forma de pensamiento que consiste en sumar varias disciplinas -o materias- de forma no integradora en la que cada una conserva sus métodos y suposiciones sin cambio o desarrollo de otras disciplinas), interdisciplinariedad (se refiere a la integración de las disciplinas -o materias- conexas entre sí y con relaciones definidas que evitan desarrollar sus actividades en forma aislada dispersa o fraccionada) y transdisciplinariedad (Propone un principio de unidad del conocimiento más allá de las disciplinas en un todo coherente y lógico). Un diálogo que armonice los discursos científico, tecnológico, ético, moral, político, cultural y religioso.
7. Requiere la conversión de maestros, familias y comunidades educativas.
18. Vivimos una realidad que ha traído consigo una crisis de sentido.
19. Vivimos un cambio de época donde se desvanece la concepción integral del ser humano, su relación con el mundo y con Dios. Se sobrevalora la subjetividad individual y se deja de lado la preocupación por el bien común.
20. Es una cultura globalizada   .
21. Como valores positivos son el valor fundamental de la persona, de su conciencia y experiencia, la búsqueda del sentido de la vida y trascendencia.
22. Las nuevas reformas educacionales de nuestro continente, impulsadas para adaptarse a las nuevas exigencias que se van creado con el cambio global, aparecen centradas en la adquisición de conocimientos y habilidades, y denotan un claro reduccionismo antropológico ya que conciben la educación preponderantemente en función de la producción, la competitividad y el mercado. Con frecuencia propician la inclusión de factores contrarios a la vida, a la familia y a una sana sexualidad. Tampoco les enseñan los caminos para superar la violencia y acercarse a la felicidad ni les ayudan a llevar una vida sobria y adquirir aquellas actitudes, virtudes y costumbres que los convertiran en constructores solidarios de la paz y del futuro de la sociedad.
23. Surgen líneas de acción. 1. Identificar y describir en la propia realidad escolar y su contexto los signos y manifestaciones del cambio de época. Revisar y actualizar el Proyecto Educativo Institucional de Escuela Católica a la luz de los retos y desafíos del cambio de época.

24. La educación debe ser de calidad, favorecer la formación y promoción integral mediante la asimilación sistemática y crítica de la cultura.
26. Una educación humana y personalizadora que desarolle plenamente su pensamiento y su libertad, que ponga de relieve la dimensión ética y religiosa de la cultura.
27.La Escuela Católica constituye un lugar privilegiado para la maduración de la personalidad de cada uno de los estudiantes y la posibilidad de definir un proyecto de vida centrado en la persona de Jesús.
28. La orientación y animación de todos los procesos académicos y formativos de los miembros de la comunidad educativa debe hacerse a la luz de los principios evangélicos y de los documentos de la Iglesia.
30. Requiere de un curriculum evangelizador capaz de anunciar y desarrollar de forma orgánica y sistemática, desde sus diversos componentes y ámbitos (proyecto educativo, ambientes, convivencia, sectores de aprendizaje, planes y programas, prácticas pedagógicas, reglamentos, experiencias, etc.), las actitudes y competencias reveladoras de aquellos valores propuestos por Jesucristo en el evangelio.
33. Todas las escuelas deben revisar sus proyectos educativos y responder al nuevo llamado de la Iglesia.
35. La pedagogía de Jesús es el camino para que la comunidad educativa ayude a que las nuevas generaciones elaboren su proyecto de vida personal y comunitario.
36. La pedagogía de Jesús es la del Maestro que:
  • se acerca existencialmente al otro, 
  • sabe adaptarse a los procesos personales, 
  • reconoce y valora la riqueza y experiencia de los otros, 
  • manifiesta una actitud de escucha,
  • instruye,
  • educa en la libertad responsable,
  • acompaña en la definición del proyecto existencial,
  • descubre y disfruta la multiplicidad y diversidad de talentos y carismas personales,
  • enseña iluminando con la plabra y el testimonio de vida.
 39. Líneas de acción: 
  • Revisar o elaborar el proyecto educativo. 
  • Implementar un curriculum evangelizador. 
  • Evaluar la calidad de modo que consiga un desarrollo integral de todos y cada uno de sus estudiantes. 
  • Revisar las prácticas pedagógicas.


41. Todos los actores de la comunidad educativa deben ser sujetos y protagonistas de la misión continental de la Iglesia.
 42. Los Educadores Directivos son líderes que acompañan y orientan a quienes forman parte de la comunidad educativa en el desarrollo del proyecto educativo institucional.
43. El modelo del educador directivo católico es la imagen del Buen Pastor que busca y cuida a cada una de sus ovejas.
45. El  educador directivo debe desarrollar la madurez humana, madurez espiritual y competencias administrativas y pedagógicas.
46. La madurez humana: alta capacidad de frustración sin entrar en serios estados de descontrol, equilibrio emocional y psíquico, capacidad de entablar relaciones personales y sociales no dependientes y productivas, tenga uns objetiva acepación de sí mismo, con sus fortalezas y debilidades. Sus decisiones serán libres, responsables y autónomas, buscando siempre que sean iluminadas por los valores objetivos, éticos y morales.
47. Ser industrioso, salvando los obstáculos, sin atropellar, sin imponer, en clima de diálogo, resguardando su deber de decidir. Sus aliados serán la perseverancia, la paciencia y la tolerancia.
48. Tendrá autoridad ante los miembros de su comunidad, por el testimonio de su madurez y su actuar, con aprecio, afecto, valoración y respeto de los que lo rodean.
49. Generará un óptimo clima de convivencia escolar, de alto desempeño laboral, un gran interés de participación, compromiso y pertenencia institucional.
50. La madurez espiritual es el conocer, amar y seguir a Jesucristo. La oración, la vida sacramental y su delicada caridad cristiana en el trato con los demás le ayudarán a actuar a favor de los más débiles y necesitados. 
51. Sus conductas estarán inspiradas en el Evangelio y será consecuentes con los principios de la moral cristiana católica.
52. Las competencias administrativas y pedagógicas del educador directivo: La visión y misión institucional el sueño y la tarea, requieren de personas capacitadas en los conocimientos esenciales de planeación, dirección y control de una organización educativa. De ahí se derivan:
  • Idoneidad para dirigir, planificar y evaluar los procesos institucionales.
  • Buen manejo de los recursos humanos, materiales y pedagógicos.
  • Apertura a las necesidades personales y comunitarias en una actitud de escucha.
  • Capacidad de organización y trabajo en equipo.
  • Manejo del curriculum educativo y la evaluación educacional.
  • Tener una sólida formación profesional y creatividad.
 53. La institución debe velar por el cumplimiento de la necesaria formación administrativa y pedagógica de sus docentes directivos.

54. Los Educadores docentes deben considerar la pedagogía de Jesús que se caracteriza por los siguientes rasgos:
  • La acogida: se acerca y se interesa por los demás.
  • El discernimiento: explica, aporta a la formación.
  • El acompañamiento: está a su lado cuando la esperanza desvanece.
  • El testimonio: infunde una fuerza que los llena de esperanza y mueve al encuentro con otros.
55. El educador docente debe caracterizarse por los siguientes rasgos:
  • El amor pedagógico
  • Un sabio y respetuoso acompañamiento del estudiante, en función de su crecimiento y desarrollo integral.
  • Un anhelo de excelencia profesional, permanentemente buscado a través del perfeccionamiento continuo.
  • Un conocimiento y manejo de las nuevas tecnologías al servicio de la educación.
  • Vivir y crecer en su fe a la luz de una auténtica espiritualidad cristiana.
 56. Un criterio para la selección de docentes será la madurez humana y espiritual que implica:
  • Un cuidado de su propia persona y capacidad de acogida del otro.
  • Capacidad de acercarse al estudiante, adaptándose a su edad, pero con madurez y sin perder su condición docente.
  • Equilibrio psicológico para controlar sus impulsos, emociones y manejo de los afectos.
  • Autoestima equilibrada, aceptación de sí mismo con sus fortalezas y debilidades.
  • Capacidad de generar confianza, mediante y liderazgo abierto y democrático; sensibilidad ante todo lo humano.
  • Sencillez y creatividad.
  • Competencia intelectual.
  • Coherencia y transparencia en las relaciones humanas y su quehacer pedagógico. 


 58. El personal técnico-pedagógico, administrativo y de servicios debe cooperar activamente -desde su rol y funciones específicas- en el proceso formativo de los estudiantes. Su profesionalidad, su cooperación y respeto a los estudiantes y sus familias constituyen una exigencia fundamental para el logro del ambiente educativo necesario.
59. Todo el personal técnico-pedagógico, administrativo y de servicios debe cumplir con los caracteres y criterios de madurez mencionados anteriormente. Se les debe proveer capacitación y perfeccionamiento, cuidar su crecimiento en la fe; su testimonio constituye una importante acción educativa.

60. Los alumnos: El cambio de época ha modificado las conductas de consumo de todas las personas a través de la avidez del mercado, la publicidad. Las nuevas generaciones crecen en la lógica del individualismo pragmático y narcisista, afirman el presente, el pasado perdió relevancia y el futuro es incierto. Tienen una nueva adicción a las sensaciones y crecen, en su gran mayoría, sin referencia a los valores e instancias religiosas.
61. Han cambiado los lenguajes en códigos existencialmente relevantes en las sociedades influenciadas por la posmodernidad (Forma de vida que se caracteriza por el subjetivismo, el relativismo, la confusión de los valores, la negociación de los principios morales, la cultura del simulacro y la sustitución de las estructuras sólidas por las sociedades, instituciones) y el pluralismo social y cultural. Por eso la educación debe promover la asimilación sistemática y crítica de la cultura mediante un encuentro vivo y vital con el patrimonio cultural.
62. Los estudiantes deben tener un espacio para expresar sus ideas. Haya diálogo entre las culturas juveniles y la cultura escolar.
63. Los estudiantes esperan de la Escuela Católica obtener herramientas para desenvolverse adecuadamente en la sociedad cambiante que les ha tocado vivir. Buscan en sus educadores formación para un ejercicio responsable de la libertad; esperan una educación  para la ciudadanía que les permita su incorporación crítica y reflexiva en la sociedad; y quieren ser educados en la experiencia de la solidaridad y del diálogo intercultural. La juventud clama por encontrar testimonios de vida, modelos que iluminen su caminar y esperan que sus procesos formativos les ayuden a descubrir el sentido de la vida.
65. La Escuela debe ser consciente que la realidad socioeconómica y cultural de la familia es un poderoso factor de explicación de los logros culturales de sus estudiantes; pero ello no es excusa para sus resultados académicos, sino un desafío para la creatividad y la profesionalización que posibiliten revertir la situación.
66. Los padres son los primeros y principales educadores.
67. Sin la familia, la escuela queda desposeída de su respaldo.
68. Es necesario que los padres y los educadores no renuncien a su tarea, frente a sus hijos y/o estudiantes, de corregirlos, advertirlos y orientarlos; pero también, y de forma muy especial, de acompañarlos en la definición de su proyecto de vida y de la maduración de su fe.
69. Los exalumnos deben ser parte activa de la comunidad educativa porque contribuyen a mejorar la calidad del trabajo educativo, al sumar su mirada crítica y sus propuestas de renovación.
70. La Escuela católica debe mantener un contacto que permita a los exalumnos a través de la escuela, profundizar y actualizar el compromiso y la coherencia que los mantenga fieles a la misión y a la conversión.
71.Líneas de acción:
  • Evaluar si los Educadores Directivos ejercen su tarea con la debida madurez humana y cristiana.
  • Implementar planes de renovación y/o de formación para todos los Educadores Directivos.
  • Involucrar a todos el personal en la pastoral educativa de la Escuela.
  • Revisar el perfil de selección y su cumplimiento con todo el personal que labora en la escuela para asegurar que cada uno de ellos cumpla con los caracteres, cualidades y criterios de madurez necesarios para laborar en una Escuela católica.
  • Establecer un plan de formación permanente que favorezca el perfeccionamiento del personal.
  • Conocer la realidad de los jóvenes.
  • Dar participación a los estudiantes con acompañamiento y reflexión.
  • Promover entre los padres de familia el ejercicio de los derechos y obligaciones en la educación de sus hijos.
  • Generar propuestas de formación de los padres de familia.
  • Promover la presencia de los exalumnos en la comunidad educativa.
  • Incorporar la evaluación de los exalumnos sobre el quehacer de la escuela.
Gracias por su atención.
Sean felices